domingo, 2 de junio de 2019



Antropología Filosófica (la filosofía de lo cotidiano)
El hombre y el Universo
¿Qué es la Antropología Filosófica ? -
Marta Bardaro.
1. Insuficiencia de las definiciones: Lo habitual suele ser comenzar dando la etimología de aquello de lo cual queremos hablar. Bueno, ahí va: antropos: hombre logía: estudio, ciencia, tratado philos: amor sophía: sabiduría.
De acuerdo con la etimología, la Antropología Filosófica parece ser el estudio del hombre desde el punto de vista filosófico. Esto no me aclara mucho, como pasa siempre con las definiciones etimológicas, porque tenemos otras ciencias: Anatomía, Fisiología, Medicina, Psicología, Sociología, que estudian también al hombre. Ustedes me dirán: sí, pero la diferencia está en que allí no se lo estudia desde el punto de vista filosófico. En cierta forma es correcto, y digo en cierta forma porque no sé hasta qué punto en algunas de ellas no está presente la fundamentación filosófica. Pero admitamos por ahora la objeción. Ocurre sin embargo que tenemos otras disciplinas FILOSÓFICAS que estudian al hombre: la Ética, la Estética y, según Aristóteles, hasta la Economía entraría aquí.
¿Y la Antropología Filosófica qué? En realidad seguimos sin saber mucho de ella, por lo menos a partir de la etimología. Podemos intentar otro recurso que se utiliza habitualmente: dar la definición acuñada por los estudiosos a lo largo de los siglos. Pero las definiciones, cuando se trata de todo lo que se refiera al hombre en su aspecto, en su dimensión espiritual, existencial, suelen resultar insuficientes. Demasiadas vagas, demasiado generales, y al mismo tiempo estrechas y limitantes. Les doy un ejemplo: ¿Podríamos encontrar una definición del Amor? Pero una definición tan clara como para que a partir de ella un ser que nunca lo hubiera experimentado, lo entendiera en toda su profundidad y en todos sus matices (amor maternal, amor filial, de pareja, a Dios, al prójimo...) Casi imposible. Yo por lo menos no conozco ninguna, ninguna que me conforme totalmente. Si no podemos definir un sentimiento, uno de los tantos sentimientos que experimenta el hombre, ¿podremos con éxito definir a quien los experimenta, a este ser tan complicado que es el hombre, y yendo más lejos, definir a la ciencia que lo estudia que a su vez es una de las tantas ciencias que lo hace?
Más adelante veremos los problemas particulares que se presentan con la definición de la Antropología Filosófica, pero supongamos por ahora que yo les diera una o varias definiciones, ¿qué pasaría? No entenderían nada. La definición sería como una cáscara vacía de contenido. Y nada menos filosófico que palabras vacías de contenido. No hay pues definiciones. Y ¿cómo vamos a estudiar una materia sin saber siquiera de qué se trata? Aprendemos a vivir viviendo, aprendemos a caminar caminando, aprenderemos a filosofar filosofando: ¿Qué es la Antropología Filosófica ? -
"Caminante, no hay camino se hace camino al andar... ". Machado, con esos versos tan simples en apariencia, ha calado hondo en la condición humana, en la condición de ese ser que es justamente el que tenemos que estudiar. ¿Por qué digo que ha calado hondo? Porque para el hombre no hay nada hecho. Todo tenemos que ir haciéndolo. Es el ser más desprotegido y a la vez quizá el que mayores posibilidades tiene en la creación. No encuentra a su alrededor nada hecho, ni siquiera a sí mismo. El filósofo español contemporáneo, José Ortega y Gasset ejemplifica esta condición con la metáfora del teatro: es como si de repente a alguien lo llevaran dormido y lo dejaran entre los bastidores del teatro. De pronto siente que lo despiertan de un empujón que lo lleva al medio del escenario, frente al público que colma el teatro y que lo mira expectante esperando ansioso su actuación. Nadie le ha dado el libreto. Sin embargo él debe actuar. Y lo que es más, de su actuación dependerá en gran medida el éxito o el fracaso de la obra. ¡Vaya responsabilidad! Y ésa es precisamente la condición del hombre: la de un ser "arrojado " al mundo, un mundo donde debe actuar, y para actuar necesariamente debe elegir, y con cada elección va condicionando su vida y tal vez la de los demás. De ahí la tremenda responsabilidad del elegir, porque yo elijo no sólo para mí sino que mi elección condiciona de alguna manera la elección de los demás.
Pues bien, aquí en esta materia nos ocurre un poco como en la vida que describe Ortega. No tenemos nada hecho, no hay una definición, no hay un texto al cual ajustarnos, no hay una corriente de pensamiento a la cual ceñirnos. O tal vez sea más correcto decir que hay mucho de todo eso. A nosotros nos toca elegir. Tenemos que empezar a caminar sin nada. Contando sólo con las ganas o con la necesidad de caminar. Aquí caminar se traduce por pensar, reflexionar. Puede que no tengan ganas, pero aunque no lo admitan ahora, nadie puede eludir la necesidad de pensar. Yo los voy a ayudar a caminar. Ustedes me ayudarán a mí. Pero nadie puede caminar por el otro. Nadie puede pensar por mí. Nadie puede decidir por mí. Sin darnos cuenta, muy despacito, hemos ido entrando en materia, porque ya estamos hablando de una característica esencial del hombre: la ineludible necesidad de elegir y la igualmente ineludible necesidad de pensar y decidir por sí mismo. El hecho que de que nuestro objeto de estudio sea el hombre tiene su ventaja y también su inconveniente. La ventaja: tenemos una vaga intuición de qué somos, es decir, ¡Nos Conocemos!
El inconveniente: somos terriblemente complicados y multifacéticos, es decir, ¿Será Que Nos Conocemos? La pregunta " ¿Qué es el Hombre? " es una de esas preguntas que como dijera Gabriel Marcel, resbala sobre sí misma y se vuelve sobre quien la formula: no puedo preguntar "¿qué es el hombre?" sin preguntar al mismo tiempo " ¿qué soy yo?”.
La pregunta general y lejana por el hombre abstracto se convierte en otra pregunta mucho más personal y próxima. Y justamente porque es tan personal, tan próxima, tan íntima, no puedo responderla con frases hechas, con respuestas pensadas por los demás. En Medio del Torbellino “- ¿Y la Historia de la Filosofía? - " ¿Será que no me sirve de nada la Historia de la Filosofía y las sabias respuestas que ella me ofrece? Menuda broma sería que tanto tiempo, tanto esfuerzo para pensar, tanto dinero gastado en imprimir toneladas de libros no sirviera para nada... Veamos: NO me sirven esas respuestas si las acepto sólo porque las dio un señor famoso que puede llamarse Platón, Kant o Heidegger, que fueron indudablemente muy inteligentes pero que pensaron en otra época y en otro lugar muy distintos al nuestro. SI me sirven en cambio en la medida en que las repienso, en la medida en que las tomo como pistas para descifrar qué pasa conmigo aquí y ahora. En ese descifrar (filosofar) por nosotros mismos iremos coincidiendo con algunas respuestas y rechazando otras, pero lo importante es que lo haremos por nosotros mismos y sabremos por qué lo hacemos, por qué aceptamos o por qué rechazamos. El pensar por uno mismo es la condición básica de la libertad. No es fácil. Suele ser más cómodo dejar que los demás piensen por mí o a la inversa, pensar yo por ellos para evitar que disientan conmigo. Seguimos introduciéndonos de a poco en nuestra materia. Si a mí me dicen que aquí tengo que estudiar eso que es el HOMBRE, se me ocurren de inmediato algunas preguntas: ¿Qué relación tiene el hombre con las otras cosas y seres que lo rodean, con la tierra, las plantas, los animales, los otros hombres...?. ¿Qué papel ocupa en el Universo? ¿Será que Dios tiene algo que ver en un estudio sobre el hombre? ¿Y la ciencia, y el hambre, y el industrialismo, y la justicia...? Las preguntas se me multiplican hasta formar un torbellino y ahí, en el medio de ese torbellino estaremos nosotros tratando de encontrar las respuestas.
Eso es estudiar Antropología Filosófica.
Necesitamos un Andamio Provisorio: Del mismo modo que el albañil debe construir un andamio para poder edificar el muro, nosotros vamos a necesitar una especie de andamio mental, una definición provisoria que nos sirva sólo como punto de partida de nuestro ¿Qué es la Antropología Filosófica ? . Insisto en que es provisoria, no se ajusta demasiado a las leyes lógicas de la definición y por cierto no logra agotar debidamente el objeto definido. “La Antropología Filosófica es la rama de la Filosofía que estudia al hombre considerado en sí mismo y en sus relaciones esenciales ". La explicamos brevemente: " El hombre considerado en sí mismo ": quiere decir que tomamos al hombre como un proyecto de ser, es decir, no como algo ya constituido, terminado, sino como una realidad que se va haciendo, que no está nunca completada, como algo que está siempre en camino (hacia dónde va ese camino es precisamente una de las respuestas que tenemos que encontrar). Al mismo tiempo lo vemos como un ser donde se armoniza carne, huesos, sangre, sentimientos, capacidad de imaginar, intuición e inteligencia, espíritu, pasiones, voluntad, egoísmos y acciones sublimes. “En sus relaciones esenciales ": ese ser que es un proyecto encarnado, no es autosuficiente, si no que es lo que es sólo en relación con otras realidades distintas de él: el mundo, los Otros hombres, lo Sagrado.
Ubicación del hombre en el contexto del mundo natural. El Espacio y el Tiempo cósmicos.
Vamos a seguir el consejo de Kant, filósofo alemán de la época moderna, que hablaba de la necesidad de ubicar las sensaciones caóticas en el Espacio y el Tiempo a efectos de entenderla, y vamos a hacer precisamente eso con el objeto de nuestro estudio que es el hombre. ¿Cuál es el espacio del hombre ? Un planeta llamado Tierra, planeta que a su vez es uno de los nueve que giran alrededor del Sol. Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, Plutón, tal como aprendimos a memorizar en la escuela secundaria, son los planetas que girando alrededor del Sol conforman nuestro Sistema Solar. Suenan bastante impactantes esas dos palabritas: Sistema Solar! Da la impresión de algo vastísimo, inconmensurable...De pronto nos topamos con este dato: la luz solar tarda solamente siete horas en llegar desde el Sol hasta el último planeta. Siete horas es más o menos el tiempo en que tardamos en viajar desde la Capital Federal a Mar del Plata en ómnibus. Por otra parte, nuestro hermoso y enorme Sol es una de las tantas estrellas que brillan en el firmamento y no de las más grandes. Nuestro Sistema Solar junto con las infinitas estrellas y planetas relativamente cercanos (para tener una idea de lo que significa esta "cercanía" tengamos en cuenta que la estrella más próxima a nuestro Sol está a tres años - luz) forman la Galaxia llamada Vía Láctea. Cuando yo era una criatura y me hablaban de estas cosas, pensaba que la Vía Láctea debía ser algo así como la vedette de las Galaxia, ya que no la única, por lo menos la más brillante, la mas enorme, la más... la más todo. Hoy, mirando el mapa del Universo, elaborado por la universidad de California que Carl Sagan reproduce siento que aquella ilusión se desvanece como una burbuja de aire. Porque a Pesar de Todo Seguimos Siendo Geocéntricos: Nuestra Galaxia no sólo no es la única - se calculan más de quinientos millones de Galaxias conocidas hasta el momento - sino que ni siquiera es la más importante. Es una pequeña, débil y apagada reunión de estrellas, planetas, asteroides, perdida en un rincón del Universo. Y dentro de esa pálida y perdida Galaxia, hay muchísimos Sistemas, uno de los cuales es el nuestro y dentro de ese Sistema todavía tenemos que reducirnos a un pequeñísimo grano de arena en la inmensidad cósmica que viene a ser el planeta que llamamos Tierra, al que alguna vez se creyó el centro del universo. Hace muchísimos años que Copérnico destruyó la tesis ptolemaica del geocentrismo, pero mirando el plano del universo me doy cuenta que en el fondo, muy en el fondo de nuestra mente y de nuestro corazón, seguimos creyendo ingenuamente que la Tierra es el "ombligo del mundo ", el centro del universo, y esta creencia tiene su explicación, como veremos más adelante, en nuestra herencia mítica. En definitiva, nos encontramos con que el HOMBRE es uno de los tantos seres que habitan el planeta Tierra, el que a su vez forma parte de un conjunto cuyos límites ni siquiera podemos imaginar. ¡Cuánto por descubrir todavía! ¡Cuánto es lo que no sabemos aún! Al romperse el horizonte del Espacio, surge en nosotros un sentimiento ambivalente: por un lado nos sentimos humildes, en tanto tomamos conciencia de nuestra pequeñez. Nuestra autosuficiencia sufre un rudo golpe. Pero por otro lado, nos sentimos eufórico, fascinados ante las enormes posibilidades que se abren a una mente alerta, libre de pre - conceptos. Cuántas maravillas nos quedan por descubrir en este Espacio infinito... No se pueden descartar ya las posibilidades de vida inteligente en otros puntos de la Galaxia o en otras Galaxias, porque ¿qué nos autoriza a pensar que sólo en el minúsculo planeta Tierra pudo darse este privilegio?
NuAR

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