domingo, 21 de junio de 2020

El Tiempo Cósmico.
La Evolución.

 ¿Qué es la Antropología Filosófica ? - (MARTHA BARDADO)
 Para el adulto es apenas un suspiro. Es decir que la percepción del tiempo es relativa, es subjetiva. Si a mí me dicen entonces que el hombre, como especie, tiene alrededor de un millón de años, me parece muchísimo tiempo. ¡Cuánto hace que anda el hombre por el mundo! Ya no le debe quedar mucho más. Ya hemos alcanzado la cúspide del progreso. ¡Que vieja es la humanidad! Pero en cambio, si ubicamos la vida de este " viejo " en el contexto total de la vida del universo, la perspectiva cambia totalmente.
  El hombre aparece aquí como producto de la Evolución. Una evolución que no es arbitraria ni caprichosa, sino que tiene un sentido dado por la fuerza que la rige: el Espíritu. Este no es algo extraño a la materia sino que arranca de ella.
 En nuestro planeta " sabemos con certeza que la materia del cosmos se ha hecho viva y consciente".
 Es la misma idea que encontramos en Reeves: " La historia del cosmos es la historia de la materia que se despierta”.
 (por ejemplo, no pudo explicar como se da el paso de la materia a la vida, de la vida a la inteligencia, de la inteligencia al espíritu), tuvo una intuición valiosa que como sabemos provocó grandes disputas y escándalos, pues se pensaba y se pensó durante mucho tiempo que aceptar la evolución significaba negar la creación divina. Las actitudes con respecto a la evolución pueden sintetizarse en estas dos anécdotas: aunque lejano, con el mono, era una afrenta”.

 La otra actitud se refleja en una frase atribuida a Broca, famoso científico del siglo XIX que se dedicó especialmente al campo de la Antropología: "Prefiero ser un mono transformado y no un hijo degenerado de Adán”.

La Ciencia y la Fe, Hoy: Hoy afortunadamente, ya no se piensa que aceptar la evolución signifique atentar contra las creencias religiosas. La ciencia y la teología contemporáneas no se contradicen en absoluto. Una lectura adulta de la Biblia es perfectamente compatible con los datos que nos ofrece la Ciencia. Lo que pasa es que el lenguaje que usa el autor bíblico es un lenguaje de imágenes, de metáforas, incluso muchas veces acude a leyendas que estaban en boga en esa época en los pueblos orientales para explicar un mensaje muy profundo y nuevo. Lo malo fue que nosotros nos quedamos en el relato, en la leyenda, en Adán y Eva, en la serpiente, en el Paraíso, Caín, Abel, etc., y nos olvidamos del mensaje.
Lo incompatible con la ciencia es el relato, la leyenda, pero eso es justamente lo accesorio en la Biblia.
 Lo fundamental es el mensaje que quiere transmitir, y éste es perfectamente compatible con la ciencia.

El Hombre No Es Lo Opuesto A La Naturaleza

 Lo importante para mí de esta ubicación en el tiempo y de la consiguiente comprensión de la evolución es que ahora el hombre ya no aparece como " opuesto ", como totalmente diferente a los demás seres, separado de ellos por una especie de aura de superioridad, sino que más bien aparece como su culminación puesto que en él se hace visible el Espíritu. Espíritu que se hace visible pero que ya estaba presente antes, desde los orígenes de la Materia, sólo que sin alcanzar el umbral necesario para ser percibido. El hombre es pues culminación que emerge de aquello a lo cual culmina, es decir, el hombre es parte del mundo natural. Como había visto Darwin, el hombre esta ligado al animal, pero lo que él no pudo advertir fue que el Espíritu está presente desde el comienzo. Ya no hay saltos inexplicables en el paso de la Materia a la Vida, de la Vida a la Inteligencia, de la inteligencia al Espíritu.

Hay en cambio una concentración o acumulación que en un momento determinado se hace perceptible.
 Quiere decir que también el Tiempo, como antes el Espacio, nos da una lección de humildad, nos creíamos los reyes de la creación, nos resistíamos a admitir que proveníamos del mono. Pero al tomar conciencia de su origen, al aceptarse como parte del mundo natural, el hombre de alguna manera empieza a reconciliarse con la naturaleza. En realidad no se hace mas que admitir a través de la razón lo que la maravillosa simplicidad de San Francisco de Asís había intuido cuando hablaba del hermano sol, el hermano lobo, la hermana luna... Hoy se admite que el hombre no es el único ser inteligente. Hay animales que tienen un grado de inteligencia sumamente elevado. No es tampoco el único ser capaz de sentir afectos. Los ejemplos del amor entre los animales abundan, como así también los de fidelidad, heroísmo. No es por cierto el único ser noble.

 Ningún animal salvaje mata excepto para comer o para defenderse, NINGUNO LO HACE POR DEPORTE. El hombre si. Admitir que el hombre no es tan superior, sino tan solo diferente de los demás seres del planeta, lo re-ubica en el mundo de la naturaleza. Lo va preparando para la Tierra Nueva que anuncia la Biblia, en la que la naturaleza se reconcilia totalmente consigo misma.

viernes, 5 de julio de 2019

Los humanos, la espiritualidad y la evolución cósmica
David Molineaux
1 Cuando se habla de espiritualidad, la tendencia habitual moderna es de suponer que se trata de una cualidad específicamente humana. Aquí quiero sugerir que es posible entender la espiritualidad en un sentido mucho más amplio, como atributo esencial de todos los seres en el Universo, desde un átomo a un alerce o a una galaxia. Para el mundo moderno en general, esta idea parece extraña: un supuesto más o menos universal de nuestra cultura es que sólo los humanos tenemos conciencia y sentir, y por ende espiritualidad.
2 Esta percepción refleja el dualismo que heredamos de algunas vertientes de la tradición intelectual occidental, y que se expresaba con mucha nitidez en el pensamiento de René Descartes, uno de los grandes arquitectos de la cosmovisión moderna. Para el cartesianismo, sólo la mente humana es consciente; el mundo de la naturaleza obedece a leyes estrictamente mecánicas. Ni siquiera los animales tienen sensibilidad: si golpeamos a un perro, el animal emite chillidos; pero estos sonidos son como el chirriar de una máquina mal aceitada.
3 Se cuenta que los estudiantes de Descartes solían pasearse por las calles de París propinando patadas a los perros vagabundos. Aquellas patadas simbolizan, en algún sentido, la actitud de la sociedad moderna hacia el mundo natural en general. La crisis ambiental de nuestra época es producto, en gran medida, de nuestra cosmovisión dualista. En la ciencia contemporánea, sin embargo, están naciendo paradigmas nuevos. Basta recordar la irrupción, en el siglo XX, de la teoría de la relatividad, la física cuántica, la teoría de sistemas, y la teoría del caos.
4 Como todos sabemos, una de las novedades científicas más fundamentales del siglo XX fue la teoría del llamado «Big Bang», la cual postula que el Universo nació hace unos 14 mil millones de años desde un punto infinitesimal y casi infinitamente denso y caliente; y que desde entonces se ha ido expandiendo, enfriando y… transformando.
5 Esta teoría, propuesta hacia fines de los años 20, fue objeto de intenso debate durante más de medio siglo. En la primera mitad de los 90, sin embargo, imágenes satelitales de la «Radiación Cósmica de Fondo», emitida unos 400.000 años después del nacimiento del Universo1, convencieron a la abrumadora mayoría de los físicos y cosmólogos que la teoría del Big Bang es la explicación más convincente de los orígenes cósmicos.
Precisión inconcebible
6 Según esta teoría, si el Universo naciente se hubiera expandido un poco más lentamente se habría colapsado sobre sí mismo, dejando nada más que un pequeño agujero negro. Y si su aumento hubiera sido un poco más veloz, se habrían formado algunos átomos más o menos aislados, pero jamás habría surgido el Universo que conocemos. El renombrado físico Stephen Hawking calculó el margen de tolerancia: éste se expresa matemáticamente con una coma seguida de sesenta ceros y el número uno (1059).
7 «Si pudiéramos colocar un blanco de un milímetro de ancho al otro extremo del Universo observable… y luego dar en el blanco, habríamos alcanzado una precisión de este orden», explicó el astrofísico Michael Turner del Laboratorio Fermi de la Universidad de Chicago.
8 Sin esta precisión inconcebible, no existiría nada de lo que ahora conocemos. Los incontables sistemas galácticos, las multitudes de estrellas, el planeta Tierra, los seres vivientes, la ternura humana… nada de esto habría podido emerger. Para que se desplegara el Cosmos actual, la tasa de expansión de la bola de fuego inicial tenía que exhibir este grado de exactitud.
9 Al contemplar esta cifra asombrosa divisamos algo que se asemeja a una insondable previsión, una vasta intuición de posibilidades futuras. El momento del nacimiento del mundo fue un evento no sólo físico sino primordialmente espiritual: podríamos decir que la mente humana y todas sus capacidades psíquicas también tuvieron su origen en este chispazo inicial.
10 Hay otras «coincidencias» notables que marcan los primeros microsegundos de la formación del Universo, y que reflejan de forma sorprendente la precisión extraordinariamente afinada que permitió el emerger del mundo que conocemos.Por ejemplo, las fuerzas más fundamentales del Cosmos (la gravedad, el electromagnetismo y las interacciones nucleares) se configuraron en esos primeros instantes. Las relaciones entre estas fuerzas también tuvieron que ser excepcionalmente exactas para que surgiera el mundo que conocemos.
11 Todas estas variables habrían podido ser diferentes. Sin embargo emergieron de esta forma, creando condiciones óptimas para el desarrollo de un Universo rico en variedad y complejidad, capaz de producir -entre tantas otras cosas- seres vivientes cada vez más inteligentes y sensibles.
12 La exactitud de la relación entre estos factores sugiere la anticipación, en alguna forma, de todo lo que vendría después. Al meditar sobre las implicancias de este hallazgo, es difícil negarnos a aceptar la conclusión que desde el principio el Universo se organiza a sí Los humanos, la espiritualidad y la evolución cósmica mismo para facilitar su evolución posterior. La minuciosidad de sus equilibrios primordiales da lugar a una fecundidad insondable, una vasta potencialidad que sienta la posibilidad de estrellas estables, de átomos de hierro, de moléculas orgánicas, y de la inteligencia autoconsciente de los humanos. Por decirlo de otra forma: se divisa, en el momento mismo del nacimiento del tiempo y el espacio, algo así como el sueño de un futuro cósmico.
Cuestionamiento al paradigma mecánico
13 Un creciente grupo de investigadores reconoce en estos hallazgos la evidencia de una espontaneidad insólita en el corazón mismo de la materia.
14 “La física cuántica y la biología de sistemas han echado por tierra el paradigma mecánico que dominaba toda la ciencia», escribe la antropóloga chilena Cecilia Dockendorff, y agrega que “a partir de estos hallazgos, muchos físicos se han encontrado hablando un lenguaje muy parecido al de los grandes místicos de todas las épocas”.
15 No se trata, naturalmente, de buscar explicaciones sobrenaturales de estos fenómenos, como los ángeles que se encargaban de impulsar las esferas celestiales medievales. La cosmología moderna no reconoce ningún “fuera del Universo” desde el cual pudieran provenir tales influencias. Tampoco se está proponiendo la idea de un diseño, algún plan preconcebido.
16 Se trata, más bien, de otra cosa. Los científicos actuales -a veces muy a pesar de ellos mismos- van construyendo la imagen de un Universo creativo y auto-organizador. Nos describen un mundo en donde la idea de que la materia es inerte y sin inteligencia se vuelve cada día menos creíble. En las primeras décadas del siglo pasado, los resultados de la investigación de las estructuras subatómicas quebrantaron los cimientos mismos de la cosmovisión «newtoniana-cartesiana», precipitando una profunda crisis del paradigma científico vigente. El premio Nóbel de física Werner Heisenberg describió la confusión y la angustia que experimentaron muchos científicos frente a la realidad extraña y totalmente inesperada que estaban descubriendo:
17 «Recuerdo conversaciones que duraron muchas horas, hasta muy de noche, y terminaron casi en la desesperación. A veces, al final de una discusión, iba a caminar a solas a un parque vecino y me repetía una y otra vez la misma pregunta: ¿Será posible que la naturaleza sea tan absurda como parece en estos experimentos atómicos?
18 Bajo el peso de una evidencia cada vez más amplia, muchos físicos están abandonando su imagen del Universo como una colección de objetos inertes que se relacionan mecánicamente entre ellos. Se dan cuenta, más bien, que el Cosmos se parece a una gran red de eventos interrelacionados, algo así como la complejísima trama de intercomunicaciones incesantes que componen nuestro sistema nervioso. El físico inglés James Jeans resumió así los aprendizajes de estas investigaciones: «El Universo empieza a parecerse más a una gran mente que a una gran máquina».
19 En un sistema de este tipo, los componentes no tienen ningún sentido como objetos aislados entre sí: sólo existen como integrantes de una gran totalidad interdependiente. Cada evento local existe y se mueve bajo la influencia del conjunto. Su comportamiento Los humanos, la espiritualidad y la evolución cósmica no depende sólo de lo que encuentran en su alrededor inmediato, sino de sus relaciones dentro de la gran red entrelazada de la cual forman parte.
20 Dondequiera que miramos en el mundo natural, encontramos seres que se organizan a sí mismos. El caso más obvio son los organismos vivientes. Una bacteria, una lagartija, un árbol: en todos descubrimos niveles de auto-organización enormemente compleja que funcionan espléndidamente sin ninguna ayuda humana.
El hígado y el 747
21 El investigador médico Lewis Thomas remarcó que preferiría que lo colocaran frente al panel de control de un avión Boeing 747 a que lo obligaran a intentar dirigir conscientemente el funcionamiento de su hígado.En los cuerpos de los seres vivientes, igual como en la regulación de la expansión del Universo mismo, hay niveles de organización que estamos lejos de entender, y mucho más lejos de poder controlar.
22 Encontramos la auto-organización no sólo entre los seres vivientes, sino a todos los niveles del mundo natural. Una estrella no es un ser viviente, sin embargo es un ejemplo magnífico de la auto-organización. Su núcleo es una hoguera de fusión nuclear, y la estrella como totalidad es un gigantesco sistema autorregulador que mantiene dentro de límites precisos su enorme calor y presión interna. Genera sistemas complejos que conducen la energía desde su centro a su superficie.
23 En sus capas interiores, la estrella presta un servicio imprescindible al futuro: genera los elementos físicos más pesados (por ejemplo carbono, nitrógeno, fósforo y hierro) que permitirán la formación de objetos sólidos, como los planetas, los cometas, y –cuando se dan las condiciones adecuadas— los seres vivientes.
24 Una galaxia espiral también es un vasto y elegantísimo sistema auto-organizador, con un imponente ensanchamiento central y un disco finísimo y precisamente equilibrado. Da vueltas lentamente, regulando el comportamiento de sus centenares de miles de millones de componentes. A través de su disco –y a una velocidad diferente de los demás componentes- rotan inmensos brazos, ondas de densidad que estimulan la formación de estrellas nuevas en las nubes de gases y polvo por las cuales pasan.
25 La auto-organización se manifiesta en el sinnúmero de seres que nos rodean todos los días. Cuando prendemos un fósforo, por ejemplo, producimos una llama que se estructura casi instantáneamente, asumiendo una forma característica y adaptándose a la cantidad de combustible y de oxígeno de la cual dispone. La física actual nos ha enseñado que los átomos mismos son centros de actividad intensa: son configuraciones dinámicas de materia-energía que se auto-organizan con gran precisión. A partir de estas constataciones, ¿qué cosas podemos concluir? En primer lugar, que si el Universo está compuesto de seres que se auto-organizan y autorregulan, el mundo natural está impregnado de algo parecido a lo que en los humanos llamamos inteligencia.
26 Una segunda constatación según hemos visto es que la tasa de expansión del Universo primordial y la configuración de fuerzas y relaciones en los primeros instantes de la expansión cósmica fueron exactamente las necesarias para permitir la formación de galaxias, estrellas, planetas y seres vivientes. Esta precisión apunta al presentimiento, desde el inicio, de potencialidades latentes, de una intuición de futuro: el «deseo», por Los humanos, la espiritualidad y la evolución cósmica más turbio y nebuloso que fuera, de un despliegue cósmico. A todos los niveles, desde las moléculas de agua a las lombrices y hasta los sistemas planetarios, encontramos algo que en el humano llamaríamos sentir.
27 Gregory Bateson, el gran pionero de la teoría de sistemas, insistía en que la evolución biológica es un inmenso proceso mental. Igual como ocurre en el aprendizaje humano, la selección natural procede por medio del ensayo y error: prueba un sinnúmero de formas y actividades y escoge a los que pueden prosperar dentro de cada ecosistema. Así la naturaleza aprende: olvida los fracasos y conserva, en los genes de las especies sobrevivientes, la memoria de las experiencias exitosas. Nuestros cuerpos, y los de todos los demás seres vivientes, son el recuerdo encarnado de este aprendizaje milenario.Nuestras funciones mentales son el reflejo de un proceso de selección natural que se originó hace cerca de cuatro mil millones de años.
28 La evolución es, además, un continuo despertar.11Ya hemos visto que el mundo material, todos los niveles, demuestra algo como una vasta inteligencia, un inmenso sentir. En el transcurso del proceso evolucionario esa inteligencia y ese sentir se van haciendo cada vez más profundos y explícitos. En las palabras del genial astrónomo franco-canadiense Hubert Reeves, «la historia del Cosmos es la historia de la materia que despierta».
La evolución como deriva
29 Con esto no quiero sugerir que exista un «plan» implícito en la evolución cósmica y biológica, algún diseño que determine desde el inicio el destino cósmico. El destacado biólogo chileno Humberto Maturana señala que el proceso evolucionario es más bien una “deriva”, un probarlo todo, una continua exploración de posibilidades inéditas. El Universo no tiene ninguna meta definida, sin embargo tiene un rumbo. Si estudiamos la trayectoria de la evolución cósmica y biológica desde sus inicios, una cosa que observaremos es el aumento asombroso de la complejidad.
30 Los primeros átomos, formados hace casi 14 mil millones de años, fueron los más sencillos de todos: los del hidrógeno, con un solo protón y un electrón. Poco a poco, al centro de las estrellas, se fueron fundiendo núcleos atómicos más complejos y pesados. Luego de su expulsión violenta de sus estrellas-madre, los átomos resultantes se fueron uniendo en moléculas, también cada vez más complejas. En el planeta Tierra –y sin duda en otros mundos todavía desconocidos– nacieron las primeras células vivientes. Aún las más sencillas tienen más moléculas que la actual población humana terrestre. Eventualmente, esas células se integraron para formar tejidos y órganos; tal vez el más complejo de estos últimos sea el cerebro humano. Al decir de los físicos, vivimos en un Universo emergente. A todos los niveles, desde el principio, surgen la novedad y la sorpresa: seres cada vez más complejos, más espontáneos, con una organización más sofisticada.
31 El físico matemático Brian Swimme señala que no es posible entender a un átomo de carbono sin reconocer su inmenso potencial para combinarse con otros átomos en la construcción de moléculas complejas, las cuales a su vez se vuelven componentes fundamentales de todos los seres vivientes.12Como elemento indispensable en la estructura química celular, el carbono juega un papel esencial en los procesos metabólicos.
32 Para entender a cualquier ser, por más sencillo que sea, hay que entender el papel que juega en el Universo como totalidad. El sentido de cualquier cosa depende, en última instancia, de su rol en el Cosmos –pasado, presente y futuro. Entender el carbono simplemente como un elemento atómico es conocerlo de forma muy limitada: es pasar por alto su rol clave en la evolución cósmica.
33 Una ameba, un alerce y un tigre nos revelan dimensiones de lo que es el carbono. Tampoco entenderemos el significado del carbono si no reconocemos su rol en la capacidad humana de reflexionar, de apreciar la belleza, de expresar el amor. Sin los átomos de carbono, ni el ser humano ni ninguna de sus manifestaciones espirituales serían posibles. Sin el carbono no podrían existir ni el arte ni la poesía ni la nobleza de nuestros grandes ideales. “Hay una capacidad espiritual latente en el carbono, e igual hay un componente del carbono que funciona en nuestra experiencia espiritual más elevada”, escribe el ecologista Thomas Berry. Nuestras aventuras y búsquedas humanas no son únicas en el Universo: son, más bien, un reflejo altamente diferenciado de dinámicas que están presentes y activas desde su nacimiento. Los humanos somos un producto del gran proceso de aprendizaje, del gran despertar que es la evolución cósmica y biológica. Nuestras cualidades mentales y afectivas no cayeron del cielo: igual como nuestros cuerpos, son frutos del proceso evolucionario.
Anhelos cósmicos
34 Podríamos decir que la espiritualidad humana es escuchar y responder a los profundos anhelos que surgen desde el centro de nuestro ser, anhelos de búsqueda, de exploración, de crecimiento e interacción con nuestro entorno humano y natural. Pero a todos los niveles y en todos los seres hay sentires análogos: impulsos, por más mínimos que sean, que no se contentan con el status quo. Exploran sus posibilidades y buscan realizar su potencial. La evolución, tanto cósmica como biológica, es la expresión primordial de esta inquietud creativa, de una espiritualidad que es intrínseca en todos los aspectos del Universo.
35 La espiritualidad, por lo tanto, no es un fenómeno meramente humano. Y es más, los humanos tenemos la necesidad vital de una espiritualidad que emerge desde nuestras raíces genéticas, una espiritualidad que es tan profunda como los anhelos que impulsan el despliegue evolucionario cósmico y terrestre. Acostumbrados a percibir al mundo natural como una realidad exclusivamente física, los escritores espirituales del mundo occidental suelen pasar por alto los grandes procesos del emerger evolucionario.
36 Los pueblos originarios, sin embargo, celebraron los grandes eventos cósmicos (tales como los solsticios y los equinoccios) como momentos espirituales por excelencia a los que había que celebrar en rituales y ceremonias. Reconocían intuitivamente el carácter sacramental del cosmos y de todas sus manifestaciones visibles. Y todavía, aunque hayamos olvidado su sentido primario, nuestros festivales religiosos más tradicionales siguen marcando momentos cosmológicos claves. Sucede a menudo que aún la gente moderna, cuando siente la necesidad de la regeneración espiritual, busca un bosque, una montaña, la orilla de un río para descansar y contemplar con tranquilidad. Esto lo hacemos instintivamente: sabemos, en el nivel más profundo de nuestro ser, que en estos lugares hay una espiritualidad activa que está profundamente ligada a nuestras propias energías vitales. En el ámbito humano, la espiritualidad es aquel aspecto de nuestra existencia que explora las energías que nos rodean y que nos atraviesan, revelándonos las profundas conexiones entre todas las cosas.
37 Cuando tomamos el tiempo para meditar y profundizar nuestra conciencia de la gran red cósmica y terrestre de la cual somos parte, cuando nos permitimos escuchar a nuestros propios cuerpos, a la voz instintiva y arquetípica que nos habla desde nuestros genes, sólo entonces estamos en contacto con las energías primordiales que nos pueden conducir a la transformación personal y colectiva.
38 La espiritualidad no es la contemplación de mundos etéreos alejados de las realidades terrenales: es entrar en una profunda comunión con la dimensión pre-humana de nuestro propio ser, el cual constituye un microcosmos, la expresión de la totalidad numinosa que es el Universo.
39 En esta época de crisis suprema, en que el antropocentrismo de una humanidad que ha adquirido inmensos poderes tecnológicos está en peligro de causar nuestra extinción como especie, la construcción de una nueva forma de relacionarnos con el planeta y sus habitantes se ha vuelto urgente e imprescindible.
40 Aquella relación incluirá, necesariamente, el reconocimiento de la sabiduría inherente en todos los ecosistemas del planeta, la necesidad de escuchar al mundo natural en sus múltiples manifestaciones y de aprender de él, y la oportunidad de reconocer el carácter espiritual de todos los seres y procesos que se manifiestan en este planeta en evolución y en el Universo emergente.
41 Se trata de dar un vuelco de 180 grados con relación a nuestro cartesianismo habitual y cuasi-inconsciente. Nos empezamos a dar cuenta no sólo que no somos los únicos seres que tenemos inteligencia y sentir, sino que para recuperar una auténtica espiritualidad humana será necesario dejarnos instruir y transformar por la espiritualidad que está latente en la Tierra y en el mundo natural en todas sus manifestaciones.
NuAr

miércoles, 3 de julio de 2019

Carlos Mönckeberg
Dos corrientes fluyen a través de la historia desde el comienzo de los tiempos: La corriente iniciada por Caín, la corriente iniciada por Abel.-Los dos son representantes arquetípicos de estas corrientes antagónicas como en el relato bíblico, pero también complementarias y mutuamente necesarias.-
Dice la leyenda que siendo Salomón rey de Judea debió encarar la construcción del Templo de Jerusalén, obra que había estado vedado realizar a su padre, el rey David.- Salomón, hombre portador de una profundísima sabiduría representa a la línea de Abel.- Su sabiduría es abarcante pero no le otorga los conocimientos prácticos necesarios para realizar la construcción del templo.-
Debe recurrir al maestro iniciado en los misterios de la construcción, a Hiram Abiff, representante de la línea de Caín, quién entonces es el verdadero constructor del Templo.-
Llega a Israel la reina de Saba, representante de una escuela de misterio localizada en lo que hoy sería la región ubicada al sur del Mar Rojo.-Es la representante del alma de la humanidad, el principio femenino que busca unirse al arquetipo del principio masculino, el representante de la sabiduría masculina.-Se encuentra con Salomón y se comprometen en matrimonio.-
Hiram ha dado comienzo a la obra de construcción del templo.-Salomón desea mostrarle la obra a la reina de Saba.-Ellos se encuentran en la obra con Hiram y la reina de Saba reconoce en él al verdadero iniciado que ha estado buscando, al iniciado capaz de transformar la realidad, como ya Caín había sido quién transformaba la tierra por medio del arado mientras que Abel se limitaba a pastar el ganado.-
La reina de Saba arroja su anillo de compromiso al metal incandescente de la fundición de la obra, queda roto el compromiso con Salomón.-
Hiram tenía tres ayudantes que pretendían que los elevara a la jerarquía de maestros.-El se negaba, no tenían el nivel moral para serlo.-Entonces y como venganza tramaron hacer fracasar la obra.-
Cuando Hiram encara la parte más difícil de la obra, el llamado "Mar de Cristal" debe verter en el molde una aleación líquida de metales cuidadosamente dosificados.-Los tres ayudantes a los que Hiram negó ascender a la jerarquía de maestros se quieren vengar.- Adulteran la aleación de metales y en el momento de verterse en el molde Hiram se da cuenta de que toda la obra esta a punto de fracasar; está en peligro el templo, su obra maestra.-Él resuelve entonces realizar un supremo acto de sacrificio para salvar la obra y se arroja al metal incandescente que está a punto de derramarse.-
Al arrojarse al metal incandescente Hiram desciende a las profundidades ígneas de la Tierra donde se encuentra con Tubal Caín, su ancestro, quién lo inicia en los últimos misterios del fuego.-Hiram vuelve a la superficie, la obra está salvada.-
Sin embargo los tres ayudantes no renuncian a la venganza y proyectan asesinar a Hiram.-Salomón se entera pero no interviene, no evita el asesinato como venganza por haber perdido a la reina de Saba.-
Hiram es asesinado.-Herido de muerte entrega lo que constituye el fruto de su iniciación en los misterios de Tubal Caín: El compás, la escuadra y la plomada, los símbolos de los constructores del templo, posteriormente símbolos de la masonería.-
También en los teoremas de Pitágoras, quién fuera discípulo del Zaratustra histórico 600 años AC. encontramos huellas de esta corriente de sabiduría.-
Con la muerte de Hiram se compensa el Karma (destino) creado por el asesinato de Abel a manos de Caín.-
Las dos corrientes se vuelven a encontrar y fundir elevándose a un nivel superior en lo que Rudolf Steiner llama "El Misterio del Gólgota", el acontecimiento del Cristo Jesús. -
La línea de Caín se encuentra en el Evangelio de San Mateo.- Es el Evangelio en el que el niño es venerado por los Reyes de Oriente, que son los continuadores y discípulos de los Misterios de Tubal Caín, los constructores o transformadores, que quieren incorporar el espíritu en la materia, transformándola, en ese sentido son discípulos del maestro primordial de esta corriente, el antiguo Zaratustra, fundador de la Cultura Protopersa, que permanentemente preside a esta corriente.-
Lo extraño del Evangelio de San Mateo es que las corrientes parecen haberse mudado, ya que el ancestro de la genealogía de éste evangelio es precisamente Salomón, quién en la leyenda Áurea representa a la línea de Abel.-
La otra corriente, la de Abel el Pastor, está representada por el Evangelio de Lucas, donde el niño es venerado por los pastores que no son portadores de la sabiduría (Caín) sino a quienes ésta sabiduría se revela desde afuera en su corazón (los cielos se abrieron y apareció ante ellos la hueste celestial y se les dijo...). O sea, la línea devocional receptora, la línea sacerdotal del Evangelio de Lucas, está representada por el hermano de Salomón, el sacerdote Nathan.-
Estas dos corrientes se unen definitivamente en la figura del Cristo Jesús, quién todo lo transforma, pero en una actitud absolutamente devocional ("Padre, yo he hecho la obra que Tú me has mandado hacer...")
Desde ese momento las dos corrientes pueden y deben obrar juntas.

lunes, 24 de junio de 2019

ÁCIDO ASCÓRBICO, PEROXIDACIÓN Y CÁNCER.

junio 23, 2019
Estudiado en incontables experimentos y ensayos clínicos, el ácido ascórbico, o más exactamente su sal de sodio, el ascorbato, ha demostrado una definida acción antineoplásica, mediada probablemente por su poder pro-oxidativo. En efecto, en dosis farmacológicas, el ascorbato de sodio es un potente pro-oxidante, capaz de inducir la generación de peróxido de hidrógeno (H2O2) la popular “agua oxigenada” que tantos usos tiene para la medicina y la industria (x).
El ácido ascórbico no es otra cosa que la muy mencionada -pero escasamente comprendida- vitamina C, cuyas propiedades anti-oxidantes suelen venir a la mente ni bien se la menciona. Mas sucede que, dentro de los organismo vivos, la vitamina C se comporta de manera paradójica a este respecto: en dosis fisiológicas (rango nutricional o vitamínico) el ácido ascórbico tiene propiedades antioxidantes, pero en dosis farmacológicas tiene el efecto contrario: es un eficaz OXIDANTE. Es antioxidante en pequeñas cantidades pero pro-oxidante en grandes dosis. Este hecho, desconocido para el público sin adecuada información técnica, ha sido sólidamente documentado por varios grupos de investigación, incluyendo el nuestro (x,x).
Esta propiedad pro-oxidativa del ácido ascórbico solo puede inducirse por vía endovenosa, y su eficacia antitumoral comienza a verse únicamente por encima de dosis cercanas a los 2 gramos por kilo de masa corporal (2g/Kg PC). Se conoce hace mucho que las células cancerosas no poseen enzimas antioxidantes capaces de reducir los radicales libres del oxígeno, razón por la cual las megadosis endovenosas de ascorbato resultan SELECTIVAMENTE CITOTÓXICAS para los tumores. Nuestro grupo ha publicado los hallazgos clínicos a este respecto, que incluyen patologías ontológicas tan diversas como el cancer de páncreas, sarcoma y cancer de vejiga, así como también neoplasias mas comunes como cancer de mama, cancer de pulmón y cancer de próstata (x).
Habiendo empleado con éxito el ascorbato endovenoso durante más de una década (como uno de varios análogos estructurales de la glucosa, en el contexto de la Terapia Metabólica del Cáncer) vemos con disgusto la ridícula e infundada afirmación reciente de una doctora chilena de que “la vitamina C engorda los tumores”. Tan lejana de la realidad es esta afirmación, difundida en medios públicos por una persona que sí parece tener formación técnica, que nos preguntamos a qué intereses económicos debe servir esta. La realidad es exactamente lo opuesto: la mayoría de los pacientes oncológicos registran severas carencias de ácido ascórbico (al punto de padecer escorbuto subclínico) y, sin embargo, sus tumores crecen sin ningún problema. La falta de cantidades apropiadas de ácido ascórbico en el plasma sanguíneo de estos pacientes genera más muertes por colapso inmunológico (infecciones incontenibles) y deterioro del tejido conectivo que lo que el público siquiera imagina.
El sistema REDOX  ascorbato.
(Solo para nerds)
Si tu entusiasmo por el ácido ascórbico te ha traído hasta este punto, o bien si tienes formación científica y te interesa ahondar en aspectos cruciales de esta maravillosa molécula, podrás ver ahora algunos atributos rara vez descritos de la vitamina C (en cualquier caso, aspectos fisicoquímicos desconocidos por la mayoría de los médicos) responsables de sus roles biológicos.
La forma biológicamente activa de la vitamina C es precisamente el ácido ascórbico, cuya propiedad farmacológica fundamental es la de comportarse como un agente reductor en un importante número de reacciones, siendo por ejemplo el cofactor para las monooxigenasasCu+_dependientes y las dioxigenasas Fe2+_dependientes, y ejerciendo poder reductor sobre los citocromos a y c de la cadena respiratoria.
La más visible de las funciones requirentes de ascorbato es la hidroxilación de los residuos de prolina en el colágeno. Es por eso que, como hemos dicho antes, el ácido ascórbico resulta indispensable para el mantenimiento del tejido conectivo y la correcta cicatrización, dado que la síntesis de la matriz conectiva es el primer paso en la remodelación de los tejidos lesionados y los huesos en normal recambio (la matriz orgánica pre-ósea en la que luego ingresará la hidroxiapatita en el proceso de osificación).
Siendo un antioxidante (agente reductor) hidrosoluble, su presencia ubicua lo hace un micronutriente de gran interés en el entorno terapéutico. Al operar como antioxidante, el ácido ascórbico queda a su vez oxidado en la forma de semi-dehidroascorbico (pierde 1 H+) y luego a dehidroascorbico (pierde el segundo H+), y este a su vez es reconvertido a ascórbico en el citosol por la citocromo b5 reductasa y la tioredoxina reductasa, en reacciones que involucran a la nicotinamida. La nicotinamida –ácido nicotínico o vitamina B3- es otro fascinante nutriente, materia prima del NAD+: Nicotinamida Adenina Dinucleótido. El dehidroascorbico, C6H6O62-, forma oxidada de la vitamina C, es reducido espontáneamente por el glutatión, así como por vía enzimática a través de reacciones que requieren NADPH.
El catabolismo de la tirosina, la síntesis de epinefrina y la síntesis de los biodetergentes digestivos o ácidos biliares, también requieren de la vitamina. Se cree también que el proceso de esteroideogénesis llevado a cabo en la corteza de las glándulas suprarrenales implica grandes cantidades de vitamina C, a juzgar por la profunda depleción de ascorbato que sufre la glándula tras un estímulo fuerte con ACTH (hormona adreno-corticotropa).
Nuestro laboratorio ha podido determinar que gran parte de la población sufre una deficiencia crónica de vitamina C en sangre caracterizable como escorbuto subclínico. El escorbuto, recordemos, se caracteriza por la fragilidad del tejido conectivo (dado el rol de la vitamina en la modificación post-translacional de los colágenos) que lleva a derrames cutáneos, encías hinchadas, fatiga profunda, osteoporosis, falta de cicatrización y anemia. Como es fácilmente absorbible en el intestino (receptores SVCT2) la causa de su deficiencia es simplemente una pobre presencia en la dieta. Lo interesante es que los requerimientos de esta vitamina fluctúan intra-individualmente con abrupta facilidad, a menudo por uno o dos órdenes de magnitud.
La condición fisiológica primaria para el incremento del requerimiento de vitamina C es el estrés, entendido en su sentido más amplio posible, resultante de una perturbación ambiental. Sin que se comprenda exactamente como, el estado sistémico de alarma depleta rápidamente los depósitos de ascorbato en las glándulas suprarrenales.
La insuficiencia crónica de vitamina C (<1/dL) ha sido asociada epidemiológicamente al envejecimiento y a patologías degenerativas clásicas como aterosclerosis, cáncer, hipertensión, diabetes, trastornos vesiculares o cataratas, e incluso a la susceptibilidad alérgica. ¿Pero, cómo es –desde el punto de vista molecular- que el ascorbato puede cumplir esos roles biológicos? La explicación de su versatilidad reside en sus orbitales moleculares.
Diseño sin título (82)
Fig.1 Considerando que tiene seis carbonos, es fácil reconocer que el ácido ascórbico es una hexosa, como la glucosa, excepto por la mayor insaturación, y por un anillo furano en lugar de un pirano. El ascorbato existe tanto en la forma levógira (L-) como dextrógira (D-), siendo esta primera forma el enantiómero que interactúa fácilmente con las enzimas que lo requieran.
La clave estructural del ácido ascórbico es un anillo lactónico insaturado que contiene un doble enlace y un grupo éster como parte de dicho anillo. En el doble enlace yacen dos grupos hidroxilos, que fácilmente pueden cambiar a grupos cetónicos funcionales una vez que los protones (H+) les son removidos (tautomería). Esta dinámica de los tautómeros provee también una estabilización de la resonancia para el anillo lactónico insaturado cuando este es transformado un radical (o anión) por la desaparición de un átomo de hidrógeno de cualquiera de los dos grupos hidroxilo que tiene dicho anillo.
Es claro que los dos grupos hidroxilo son agentes del mecanismo de las reacciones del ácido ascórbico, y que proveen gran parte de la función antioxidante de esta molécula. El anillo lactónico evolucionó para estabilizar el radical que se forma cuando los ROS atacan a la molécula, arrebatándole los átomos de hidrógeno y dejando uno de los átomos de oxígeno con un electrón en suspenso. Ese electrón no sujeto es fácilmente distribuido a lo largo del anillo y resiste ulteriores asaltos, actuando así como un tope para nuevas reacciones oxidativas. Este es el modo en que los antioxidantes deben actuar, y es la razón misma por la que el ascorbato se comporta como antioxidante: protege a otras moléculas del ataque o sustracción electrónica que llamamos oxidación por medio de su propio sacrificio.
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Fig.2  El ácido ascórbico es… bueno, ¡un ácido! Así es que voluntariamente cede un protón para volverse un anión, denominado ascorbato. Al mismo tiempo explota la tautomería ceto-enol que ocurre en su anillo lactónico deflactando los ataques oxidativos a su doble enlace. El dehidroascorbato surge de la pérdida de los átomos de hidrógeno de sus dos grupos hidroxilo, y aún así retiene buenas propiedades antioxidantes. Vemos aquí que el ácido ascórbico usa sus orbitales moleculares para ejercer sus efectos antioxidantes.
Una fabulosa noticia es que el ascorbato inhibe poderosamente el factor inducible por hipoxia o HIF-1, uno de los responsables de promover la transición de las células hacia la fermentación. 76 No solo eso, sino que además el ascorbato afecta también la expresión genética, inhibiendo también al Factor de Crecimiento Vasculo-Endotelial o VEGF e incluso la sobre regulación de GLUT-1 (transportador de glucosa al interior de las células, implicado en el fenotipo glucolítico, fermentativo, de las células cancerosas).
Ernesto Prieto Gratacós.
Laboratorio de Terapia Metabólica, Buenos Aires.

domingo, 23 de junio de 2019

Somos Una Totalidad
El hombre es un proyecto, algo que está siempre tratando de llegar a ser. Sabemos algo, pero nos quedan muchas cosas por saber, por ejemplo, que ese proyecto no es un puro espíritu, no es una idea, no es tampoco una masa de carnes y nervios. Es huesos, carne, músculos, inteligencia, imaginación, voluntad, pasión, espíritu... Ahora bien, ¿cómo se integran esos elementos? Este es uno de los temas centrales de la Antropología. Y antes de ver cómo lo resolvemos nosotros en el siglo XX convendrá que veamos cómo se planteó en el pensamiento de un filósofo que ha influido en todo Occidente. Me refiero a Platón, cuya mentalidad sigue vigente aun cuando teóricamente haya sido superado. Después de Platón veremos otra línea de pensamiento totalmente distinta que también tiene tremenda influencia en nosotros: la del pensamiento Hebreo en su vertiente bíblica, y con ello completaremos el panorama de las tres líneas que confluyen en el comportamiento del hombre contemporáneo y que son la herencia mítica, la herencia platónica y la herencia hebrea.
El Dualismo Platónico
Platón fue un hombre sumamente inteligente, realmente un cerebro brillante, además capaz de escribir de una manera maravillosamente poética. Pero no hay duda que su filosofía ha originado no pocos problemas, entre ellos el de retrasar en siglos el progreso de las ciencias naturales, según la crítica que le hace Carl Sagan. Para saber si estamos o no de acuerdo con él, previamente tenemos que conocerlo y para ello nada mejor que comenzar con la Alegoría de la Caverna, que él expone en "La República", uno de sus diálogos más importantes y bellos. ¿Qué es una alegoría?: un cuento, una imagen, una narración, que sirven para explicar una teoría o una idea. (Jesús usaba las parábolas para que sus discípulos lo entendieran. La diferencia entre parábola y alegoría es tan abismal como la que separa al pensamiento griego del hebreo, pero ambas tienen en común el hecho de ser una narración para explicar una idea).
La Escena: una caverna subterránea
Los esclavos están encadenados de tal manera que sólo pueden mirar hacia el frente, es decir, hacia la pared del fondo que tiene eco. Están así desde su nacimiento, quiere decir que lo único que han visto en su vida son las sombras que proyectan, a causa de la luz del fuego, los objetos que los hombres del camino llevan sobre sus cabezas. Recuerden que el muro que los separa de los esclavos tiene la altura de un hombre, es por eso que las sombras reflejan sólo los objetos transportados y no a los sujetos que los portan. Estos, a su vez, van conversando y como la pared del fondo tiene eco, el sonido parece provenir de las sombras reflejadas.
La Narración
En un momento determinado, uno de los esclavos logra romper las cadenas que lo prisionan. Empieza el camino de la liberación. Mira a su alrededor con curiosidad. Advierte a sus compañeros atados. Salta el muro. Necesita acostumbrarse a la semi-penumbra que Encuentra en el otro recinto pues viene de la oscuridad total. Una vez que sus ojos se adaptan se da cuenta que las sombras de la pared son sólo eso, sombras. Lo real son los objetos transportados por los hombres. Atraído por un brillo que proviene de la entrada de la caverna comienza a subir.
El camino es largo y difícil. Se cae varias veces, está a punto muchas veces de claudicar y aún de morir, pero sigue adelante. Sale finalmente al exterior. Cegado por la luz del Sol, mucho más fuerte que la del fuego, no ve nada hasta que sus ojos se vuelven a acostumbrar y entonces queda extasiado ante la maravilla de lo que ve. Advierte entonces admirado que todo cuanto aquí lo rodea es más real aún que los objetos que había visto en la caverna. Esta es la verdadera realidad, iluminada por el Sol.
Pongámonos ahora en la situación de este hombre. Durante toda su vida estuvo sumergido en la oscuridad. Después de un largo, penoso y casi mortal trayecto, ha llegado a un lugar maravilloso. Ahora él sabe que ésta es la verdadera realidad, que la caverna es un engaño, algo así como un sueño del que hay que despertar. Lo que allá se veía era una mera y deslucida copia de la fascinante realidad que él tiene ante sus ojos. Pues bien, si a nosotros nos ocurriera algo semejante ¿qué querríamos hacer de inmediato? El hombre está eufórico, pero está solo. Necesita compartir lo que ha descubierto. La verdad exige ser compartida. ¿Qué hace entonces? Lo único posible: vuelve a penetrar en la caverna, pero ocurre que acostumbrado a la luz se ha vuelto torpe en la oscuridad. Cuenta a los otros lo que ha visto.
Lo miran con incredulidad primero, con burla después y finalmente con enojo. Todo lo nuevo conmociona, asusta. El temor los vuelve crueles y atacan al que ha venido a turbar la Tranquila oscuridad en que vivían. El antiguo esclavo comprende que es peligroso insistir y que debe optar entre callar y quedarse para siempre en el mundo de las sombras o arriesgarse a seguir predicando y correr el riesgo que lo maten. Le queda una tercera alternativa no demasiado agradable y es la de salir solo al mundo de la luz. Si lo pensamos bien, ésta es una alternativa que se le presentó no sólo a Platón sino que también tenemos que enfrentar nosotros cada vez que nos topamos con una verdad un tanto peligrosa. Y las verdades suelen ser a menudo peligrosas.
En la alegoría de Platón como en algunas películas de Bergman cada detalle significa algo importante. Platón no sólo era un hombre muy inteligente sino además un verdadero artista.
Sus Diálogos son verdaderas joyas de la literatura. Veamos pues cuáles son los símbolos aquí:
- la caverna: es el mundo sensible, el que nos rodea.
- los esclavos: somos nosotros, el género humano.
- el fuego: es un anticipo del Sol, que es el símbolo más importante
- el exterior: es el Mundo de las Ideas, el que existe realmente.
- el esclavo que se libera: es el filósofo.
- el camino arduo, difícil y peligroso: es la Filosofía, (o si prefieren, es la Vida).
Bien, esos son los símbolos. Ahora, ¿qué quiso decir Platón con ese extraño cuento de una Caverna totalmente imaginaria que no existe en ninguna parte? Lo que quiso explicar con ella es su Teoría de la Duplicación de los Mundos, según la cual existen dos grandes regiones o mundos o dimensiones, como les resulte más fácil, que son: el Mundo Sensible y el Mundo de las Ideas (o Inteligible). La cosa sería más o menos así:
Arriba está el Mundo Inteligible
Idea de árbol, Idea de animal, Idea de piedra, Idea de todo cuanto se les ocurra, vivo o inerte, Real o ideal. (Idea = Esencia = Forma)
Este mundo es: Eterno, Perfecto, Valioso, Real.
Abajo está el Mundo Sensible
árbol, animal, piedra, todo cuanto vemos, oímos, tocamos, sentimos, etc., todos los objetos naturales y los fabricados por el hombre.
Este mundo es: Mortal, Imperfecto, Despreciable, Aparente.
El Mundo de abajo, el sensible, es sólo una copia, una sombra, un reflejo del auténtico Mundo, del que verdaderamente existe que es el Mundo de las Ideas. En éste no existe el Tiempo y por lo tanto no existe el Cambio. Las Ideas son Eternas porque son perfectas, no necesitan cambiar. El Tiempo y el Cambio se dan sólo en el imperfecto y despreciable mundo sensible. Cuando hablamos de Ideas aquí nos estamos refiriendo a Ideas o Esencias que existen por si mismas, son arquetipos o paradigmas de todo cuanto existe aquí abajo. (Es decir no hablamos de nuestras ideas, de las que tenemos en nuestra mente, sino de algo que tiene existencia independiente de nosotros). El Mundo que nos rodea, éste que estamos viendo y tocando y oliendo y sintiendo, no existe en realidad, es sólo una apariencia, una sombra que carece de consistencia propia, como las sombras que veían los esclavos en la caverna, y a las que en su ignorancia tomaban como la auténtica realidad. Esta concepción platónica, griega por lo tanto, se va a infiltrar más tarde en el pensamiento cristiano y lo va a desfigurar. De esa influencia platónica proviene aquello de considerar a este mundo como un valle de lágrimas al que venimos para sufrir y ganar luego la vida eterna.
La concepción dualista de Platón implica un desprecio hacia el mundo sensible que se reflejará también en su concepción del hombre: el hombre está formado por un elemento positivo, bueno, valioso, que es el alma, y por otro elemento inferior, malo causa del pecado, que es el cuerpo. El alma no es una Idea, pero vive en contacto directo con ellas hasta que por un accidente cae y se encarna en un cuerpo, queda presa de ese cuerpo que se convierte en su prisión. "El cuerpo es la cárcel del alma" decía Platón. En esta nueva situación de prisionera el alma olvida a las Ideas con las que antes había estado cara a cara. Todo el proceso de aprendizaje consistirá en recordar lo olvidado; no se aprende nada nuevo, sólo se recuerda lo ya sabido y olvidado. El temor al cambio y a la novedad propio de la conciencia mítica ha pasado a la conciencia griega. Con todo esto se entiende entonces que para Platón la misión de la Filosofía consiste en purificar al hombre de la contaminación del mundo sensible para conducirlo a la verdad del mundo inteligible. Es un camino largo y difícil que exige una determinada forma de vida: la vida ascética que consiste en la mortificación y desprecio del cuerpo y de todo lo sensible para lograr la purificación del alma. Esta concepción, que es típicamente griega, va a contaminar el pensamiento cristiano cuyas raíces son sin embargo totalmente distintas, mucho más ricas y vitales.
Así, el Mundo Inteligible se identificará con el Cielo (está arriba, es intemporal y perfecto), y el Mundo Sensible con la Tierra (está abajo, es temporal, imperfecta, valle de lágrimas que no tenemos más remedio que atravesar y padecer para lograr el premio allá, en el otro mundo de la vida eterna). La vida ascética del filósofo platónico será imitada por el eremita cristiano.
Platón Sigue Dominando
Si bien Platón elaboró su pensamiento hace muchísimo tiempo, allá por el siglo IV a.C., sin embargo su influencia se nota todavía en un pensador como Descartes en pleno siglo XVII de la era cristiana. Descartes considera al hombre constituido por dos substancias totalmente distintas y separables:
la substancia extensa (cuerpo) y la substancia pensante (alma).
"Je suis une chose qui pense" (Soy una cosa que piensa). Lo importante de esta cosa que soy yo, es que pienso. La diferencia entre ambas substancias es tan abismal para el filósofo francés que se ve en apuros para explicar cómo se unen en ese existente concreto que es el hombre. Incluso en un pensador contemporáneo que intenta superara el dualismo platónico para hacer una filosofía concreta (una de sus obras más importantes se llama precisamente así en castellano), como es don Gabriel Marcel en pleno siglo XX, todavía sigue vigente el pensamiento de Platón.
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