miércoles, 29 de mayo de 2019

EL TIEMPO CÓSMICO Y LA EVOLUCIÓN
El Tiempo Cósmico. La Evolución.
Si a un chico de seis años yo le digo:
"- ¿Sabías que hace veinticinco años en Resistencia no había televisión? - ",
probablemente me mire con lástima mientras piensa para sus adentros:
" - ¿A quién le interesa lo que pasaba hace tantísimo tiempo?”
En cambio, si a un adulto de sesenta y cinco años le digo:
“- Don Pedro, usted sabe que mi sobrino, el que tiene veinticinco años, tiene
muchos problemas. ¡Está muy desorientado! -", probablemente me mire
alentador y me diga:
“- ¡Pero no te preocupes, es natural, lo que pasa es que es muy joven, ha vivido
tan poco...! - "
Para el niño 25 años era muchísimo tiempo. Para el adulto es apenas un suspiro. Es decir que la percepción del tiempo es relativa, es subjetiva. Si a mí me dicen entonces que el hombre, como especie, tiene alrededor de un millón de años, me parece muchísimo tiempo. ¡Cuánto hace que anda el hombre por el mundo! Ya no le debe quedar mucho más. Ya hemos alcanzado la cúspide del progreso. ¡Que vieja es la humanidad!
Pero en cambio, si ubicamos la vida de este " viejo " en el contexto total de la vida del universo, la perspectiva cambia totalmente. Carl Sagan, en " Los Dragones del Edén " lo muestra muy gráficamente al traducir los miles de millones de años que tiene el universo a magnitudes más comprensibles para nosotros. Así por ejemplo ubica en un día, el 31 de diciembre, toda la evolución desde que aparecen los primeros esbozos de hombre hasta el momento presente.
Resulta revelador ver que los probables ascendientes del hombre aparecen a la hora 13.30 (apenas pasado el mediodía), mientras que el hombre recién aparece aproximadamente a la hora 22.30 (casi la medianoche). Por otra parte toda la historia Moderna y Contemporánea se reduce a apenas dos segundos del tiempo cósmico. De manera muy esquemática y simple, y tomando las fechas sólo como puntos guías y no como datos exactos, podemos hacer un gráfico que nos da una idea bastante aproximada del lugar que ocupa el hombre en el Tiempo: He aquí, simplificado al máximo, el pasado ancestral del hombre. El hombre aparece aquí como producto de la Evolución. Una evolución que no es arbitraria ni caprichosa, sino que tiene un sentido dado por la fuerza que la rige: el Espíritu. Este no es algo extraño a la materia sino que arranca de ella. Dice Sagan en " Cosmos " - reafirmando con otras palabras y desde otro punto de vista la vieja tesis de Teilhard de Chardin -: En nuestro planeta " sabemos con consciente". certeza que la materia del cosmos se ha hecho viva y Es la misma idea que encontramos en Reeves: " La historia del cosmos es la despierta”.
No se puede hablar de la evolución sin mencionar a Darwin. Si bien no pudo resolver todos los problemas que se plantean al aceptar la idea de evolución (por ejemplo, no pudo explicar como se da el paso de la materia a la vida, de la vida a la inteligencia, de la inteligencia al espíritu), tuvo una intuición valiosa que como sabemos provocó grandes disputas y escándalos, pues se pensaba y se pensó durante mucho tiempo que aceptar la evolución significaba negar la creación divina.
Las actitudes con respecto a la evolución pueden sintetizarse en estas dos anécdotas: " Cuando la esposa del canónigo de Worcester fue informada acerca de la teoría de Darwin sobre el origen del hombre, exclamó: “- ¡Descendientes del mono! ¡Espero que no sea cierto y si así fuera, roguemos que esto no llegue a conocimiento de todos! Sintió que el parentesco, aunque lejano, con el mono, afrenta”. era una La otra actitud se refleja en una frase atribuida a Broca, famoso científico del siglo XIX que se dedicó especialmente al campo de la Antropología: "Prefiero Adán”.
La Ciencia y la Fe, Hoy:
Hoy afortunadamente, ya no se piensa que aceptar la evolución signifique atentar contra las creencias religiosas. La ciencia y la teología contemporáneas no se contradicen en absoluto. Una lectura adulta de la Biblia es perfectamente compatible con los datos que nos ofrece la Ciencia. Lo que pasa es que el lenguaje que usa el autor bíblico es un lenguaje de imágenes, de metáforas, incluso muchas veces acude a leyendas que estaban en boga en esa época en los pueblos orientales para explicar un mensaje muy profundo y nuevo. Lo malo fue que nosotros nos quedamos en el relato, en la leyenda, en Adán y Eva, en la serpiente, en el Paraíso, Caín, Abel, etc., y nos olvidamos del mensaje. Lo incompatible con la ciencia es el relato, la leyenda, pero eso es justamente lo accesorio en la Biblia. Lo fundamental es el mensaje que quiere transmitir, y éste es perfectamente compatible con la ciencia.
El Hombre No Es Lo Opuesto A La Naturaleza
Lo importante para mí de esta ubicación en el tiempo y de la consiguiente comprensión de la evolución es que ahora el hombre ya no aparece como " opuesto ", como totalmente diferente a los demás seres, separado de ellos por una especie de aura de superioridad, sino que más bien aparece como su culminación puesto que en él se hace visible el Espíritu. Espíritu que se hace visible pero que ya estaba presente antes, desde los orígenes de la Materia, sólo que sin alcanzar el umbral necesario para ser percibido.
El hombre es pues culminación que emerge de aquello a lo cual culmina, es decir, el hombre es parte del mundo natural. Como había visto Darwin, el hombre esta ligado al animal, pero lo que él no pudo advertir fue que el Espíritu está presente desde el comienzo. Ya no hay saltos inexplicables en el paso de la Materia a la Vida, de la Vida a la Inteligencia, de la inteligencia al Espíritu.
Hay en cambio una concentración o acumulación que en un momento determinado se hace perceptible.
Quiere decir que también el Tiempo, como antes el Espacio, nos da una lección de humildad, nos creíamos los reyes de la creación, nos resistíamos a admitir que proveníamos del mono. Pero al tomar conciencia de su origen, al aceptarse como parte del mundo natural, el hombre de alguna manera empieza a reconciliarse con la naturaleza. En realidad no se hace mas que admitir a través de la razón lo que la maravillosa simplicidad de San Francisco de Asís había intuido cuando hablaba del hermano sol, el hermano lobo, la hermana luna... Hoy se admite que el hombre no es el único ser inteligente. Hay animales que tienen un grado de inteligencia sumamente elevado. No es tampoco el único ser capaz de sentir afectos. Los ejemplos del amor entre los animales abundan, como así también los de fidelidad, heroísmo. No es por cierto el único ser noble. Ningún animal salvaje mata excepto para comer o para defenderse, NINGUNO LO HACE POR DEPORTE. El hombre si.
Admitir que el hombre no es tan superior, sino tan solo diferente de los demás seres del planeta, lo re-ubica en el mundo de la naturaleza. Lo va preparando para la Tierra Nueva que anuncia la Biblia, en la que la naturaleza se reconcilia totalmente consigo misma.
Nuar

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